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viernes, 20 de marzo de 2009

El jamón ibérico reduce el colesterol y disminuye la tensión arterial

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El jamón ibérico reduce el colesterol, disminuye la tensión arterial, minimiza el riesgo de trombos y aporta vitamina E al organismo, entre otros beneficios.

Se trata de un alimento sano para nuestro corazón ya que es apto para prevenir enfermedades cardiovasculares y, además, ayuda a mantener un peso saludable y disminuye los lípidos plasmáticos.

100 gramos de jamón ibérico equivalen a 7 gramos de grasas malas o saturadas.

Una de las claves para reducir el colesterol, la hipertensión y en general cuidar nuestro corazón pasa por reducir el consumo de malas o saturadas, y esto se traduce en la limitación de raciones carnes, embutidos y patés. Pero esto no significa eliminar las grasas y las carnes de nuestra dieta, y es que necesitamos estos nutrientes aunque sea en pequeñas cantidades.

Así, por ejemplo, es cierto que se debe reducir el consumo del embutido pero hay embutidos que si podemos tomar como el de pavo o el jamón serrano o ibérico.

El jamón ibérico es saludable por su grasa baja en colesterol esto se debe a que la crianza del cerdo en el campo lo que le permite alimentarse de hierbas y bellota, y hacer más ejercicio, por lo que la grasa adquiere un gran porcentaje de ácido oleico. Un excelente alimento al que no debes renunciar si deseas llevar una dieta sana y equilibrada.

Las propiedades del jamón ibérico:

  • Alto contenido en vitamina E, antioxidante natural. Su carne es considerada protectora del sistema circulatorio y del corazón.
  • Gran cantidad de proteínas y menos energía que la carne roja, por lo que se convierte en un gran sustituto de ésta.
  • Contiene vitaminas del gurpo B y ácido fólico.

lunes, 22 de septiembre de 2008

"No" a los alimentos contraindicados


No todos los alimentos son nutritivos e incluso algunos, en exceso, pueden resultar perjudiciales. En ocasiones, muchas de nuestras costumbres cotidianas pueden favorecer la acumulación de toxinas en el cuerpo.

La diversidad de alimentos con los que nos abastecemos ofrece, a su vez, un amplio campo de propiedades que se deben tener en cuenta a la hora de llenar la cesta de la compra, porque no todas son igual de recomendables. Existen ingredientes con altos niveles de ácido úrico, otros con alto contenido en grasas o hidratos de carbono y los hay que pueden ser nada beneficiosos en casos de hipertensión.

Grasas poco saludables
El ácido úrico se localiza en la sangre y se elimina a través de los riñones. Su contenido en sangre es de 2 a 4 mg/100 ml, aunque en los hombres suele ser un poco más alto que en las mujeres, hasta 6,8 mg/100 ml.
Hay metabolismos que tienden a que sus niveles de ácido úrico se incrementen, con lo que la concentración en sangre aumenta y puede desembocar en casos de gota, artritis o reumatismo. Las personas con estos porcentajes altos suelen comer y beber en exceso y tienen tendencia al sedentarismo. A esto hay que unir que alimentos como las carnes rojas, las grasas, el marisco, los derivados de la soja y bebidas alcohólicas como el vino tinto y la cerveza pueden contribuir a un aumento en la producción de ácido úrico. Por el contrario, es recomendable una dieta rica en verduras, legumbres, pescado no graso y fruta.
En el mercado podemos encontrar una amplia oferta de productos elaborados, como la bollería, la repostería, las salsas o las patatas fritas, muchos de ellos con altos porcentajes de grasas poco saludables y que no siempre informan en sus etiquetas del tipo de grasa que contienen. Es el caso de las patatas fritas, que pueden llegar a contener hasta un 34% de grasas o los aperitivos y la bollería, con un contenido del 24%. Los dulces en general tienen un aporte alimenticio muy pobre y casi exclusivo de calorías vacías que proceden de los carbohidratos.

Vigilar la sal
Existen alimentos totalmente contraindicados en caso de padecer problemas de hipertensión. Este problema puede deberse a varias causas, desde alteraciones en las arterias o trastornos de tipo hormonal, pero también puede ser origen de otros problemas como las hemorragias cerebrales. En estos casos, es importante seguir una dieta libre de grasas y sal.
La sal hace que el organismo retenga más líquidos, lo que produce una presión sobre las arterias, con lo que se produce la presión arterial. A la hora de sazonar los alimentos, se puede sustituir la sal por hierbas o especias como romero, albahaca o laurel. También conviene evitar las carnes ahumadas o curadas, los embutidos y salchichas ya que son ricas en sal, así como el queso, los vegetales en salazón como los pepinillos y los frutos secos. En general, los alimentos ricos en grasas saturadas aumentan el nivel de colesterol en la sangre y pueden producir trombos en las arterias y dificultades en la circulación sanguínea.

El embarazo es una etapa durante la cual las mujeres deben limitar el consumo de ciertos alimentos. Es el caso de los platos que tengan un alto contenido graso, como los embutidos, los guisos con demasiado aceite o las salsas elaboradas con nata, mantequilla, mayonesa, los estofados o la repostería. Los platos picantes o con demasiados condimentos pueden irritar la mucosa gástrica y los muy azucarados, al ser alimentos ricos en calorías, provocan digestiones más lentas y pesadas. Además, es preferible no coger un exceso de kilos durante los meses de gestación.

miércoles, 11 de junio de 2008

Verdades sobre las verduras

Al elegir los alimentos que se van a cocinar, en ocasiones se plantean dudas acerca de los beneficios reales que aporta su consumo. En el caso de las verduras, uno de los productos que más se anima a incluir en la dieta ¿ cuáles son las más saludables?

Son ricas en minerales, vitaminas y fibra, se componen prácticamente de agua y apenas contienen grasas. Tanto frescas como en crudo, cocinadas al horno o al vapor, las verduras son un plato fundamental que no puede faltar en tu mesa.
Dentro de la pirámide nutricional se trata de uno de los alimentos más bajos en calorías que existen. Su contenido en vitaminas y minerales varía de unas a otras pero, en líneas generales, son ricas en vitamina A y C, calcio, magnesio, ácido fólico, sodio y potasio. Las más ricas en vitaminas son el pimiento verde y el rojo, el tomate, la lechuga y la zanahoria. En el caso de las acelgas, alcachofas, espinacas, puerros, zanahorias y cebollas, así como el apio y las coles de Bruselas, son de las que más fibra contienen.
Formas de cocinar
Algunas son especialmente bajas en calorías, como las espinacas, los espárragos o los pimientos, ricos en nutrientes. Otras como la lechuga , el apio, la escarola o los pepinos, se pueden comer en cantidades libres. Una taza de espárragos verdes supone tan sólo unas 40 calorías, un aporte similar al de la calabaza, cuyo aporte calórico es de 50.
Sin embargo, hay que ser cuidadosos con el resto de ingredientes que se incluyen en la receta, porque si se acompañan de alimentos grasos o salsas, un plato de vegetales inicialmente ligero puede incrementar su valor energético de forma considerable.
Existe la falsa creencia de que para ahorrar calorías se debe consumir la parte más clara de las verduras. Desde el punto de vista calórico es indiferente consumir una parte u otra, lo que sí es cierto que esta porción tiene menos vitaminas que las partes de color más intenso.
Debes tener en cuenta que parte de los nutrientes que contienen los vegetales se pierden durante la cocción, por eso se recomienda consumirlas en crudo, para aprovechar al máximo sus vitaminas y sales minerales. Si prefieres cocinarlas, no es necesario que las pongas a remojo de antemano, para evitar la pérdida de nutrientes y cuando las escurras, conviene que lo hagas con cuidado.
La mejor manera de cocinarlas para que sigan conservando todas sus propiedades es al horno cocidas con su piel, al vapor o con muy poca cantidad de agua. La mayoría de los componentes bioactivos (como las vitaminas y los antioxidantes) se disuelven en el agua, mientras que si se cocinan al vapor o se toman crudas sus propiedades casi no se alteran.
En cualquier caso, si te apetecen cocidas, debes añadirlas cortadas en grandes porciones cuando el agua esté hirviendo porque, de esta forma, se forma en la superficie una capa que impide que los nutrientes se pierdan. Al cortar las verduras, éstas pierden vitaminas B1, C y minerales en mayor medida cuantos más cortes se hagan. El tiempo de cocción debe ser mínimo, para que conserven intactas sus propiedades. Otro punto importante es no recalentarlas una vez hechas.
Ensaladas, plato único
Especialmente en días soleados, las ensaladas pueden constituir por sí solas todo un plato único. En ellas se pueden incluir todo tipo de ingredientes, desde los vegetales o las patatas, hasta el arroz o la pasta, sin olvidar el pollo cortado en tiras o el pescado ahumado.
Tan sólo conviene equilibrar estos componentes, si queremos que sea baja en calorías. Hay que incluir una parte de hidratos de carbono, como arroz, pasta, legumbres o cereales, otra de proteínas (pescado, marisco, pavo, pollo cocido o queso) y otra de grasas saludables, como el pescado azul, aceite de oliva, aguacate o frutos secos.
Se trata de cuidar los ingredientes que se escogen y aliñarlos moderadamente. Una opción es condimentar con salsa vinagreta elaborada con aceite de oliva virgen, de forma que se incrementa la presencia de antioxidantes en la ensalada. Otra posibilidad es aderezar con limón, porque ayuda a conservar más tiempo las vitaminas.
Para que este tipo de platos conserven su valor nutritivo hay que procurar que los ingredientes sean lo más frescos posible, ya que la vitamina C se destruye por contacto con el aire. Cuando se incluyan hojas de lechuga o de espinacas, es mejor cortarlas con la mano. No se deben desechar las hojas verdes oscuras, porque en ellas se encuentra el mayor aporte vitamínico, ni conviene lavar los ingredientes después de cortarlos, porque así también se pierden las vitaminas.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Cerezas y Picotas: rojo pasión y sabor

La Cereza y la picota, que ahora están en su mejor momento, son una gran fuente de vitaminas A y C. Esta fruta de temporada es también una aliada de la belleza: hidrata y suaviza la piel, y potencia el bronceado por su contenido en carotenos.
Cuenta una leyenda serbia que bajo la sombra de los cerezos bailan las Wildas, unas pequeñas hadas que habitan en nubes, bosques y montañas. Para los japoneses, la flor del cerezo es símbolo de pureza, belleza y felicidad; y llevada por el viento, representa la muerte ideal. Son muchas las historias que rodean a este árbol de la familia de las Rosáceas, cuyo suculento fruto hace su aparición en los mostradores de los mercados con los últimos coletazos de la primavera. Ahora podemos disfrutar de todas las propiedades de la cereza en su estado más fresco, sin perder ninguna de sus propiedades.Se pueden distinguir tres variedades de cerezas: la dulce, la ácida –o guinda, empleada en la elaboración de conservas– y la variedad Duke, que es una mezcla de ambas. En España destaca la picota, o cereza sin rabito, que se cultiva en el Valle del Jerte, en Extremadura, donde se obtiene la mayor cosecha de cerezas de nuestro país. Entre las picotas, también hay subgrupos, como las ‘Ambrunés’, ‘Pico Negro’, ‘Pico Limón Negro’ y ‘Pico Colorado’.Todas estas variedades proporcionan vitamina A y vitamina C, además de fibra, potasio y flavonoides –un excelente antioxidante–. Las cerezas son ricas en caroteno –provitamina A–, hierro, magnesio, cobre y zinc. Su proporción de calcio y fósforo está muy equilibrada, es una fruta pobre en grasa, sodio y colesterol, además de ser escasamente calórica, lo que la convierte en un tentempié ideal para quienes quieran guardar la línea.Un 85% de la composición de la cereza es agua. La pulpa es de color rojizo –cambiante según la variedad–, crujiente, firme y de sabor ligeramente ácido. Una acidez que disminuye cuando la fruta está más madura y es más rica en azúcar.Cuando alcanza el periodo de maduración es depurativa, alcalinizante y recomendable muy especialmente para las personas que padecen de artritis y reúma. Una cura de cerezas es una de las mejores limpiezas que se le pueden hacer a nuestro organismo de cara al verano. Y debido a su contenido en fibra y poder laxante, se aconseja también su consumo a quienes sufren de estreñimiento.
El final de la primavera y el verano es la mejor época para disfrutar de todas las propiedades de esta deliciosa fruta.
Aliada de tu belleza
Además de mejorar tu piel, el consumo de cerezas también puede ayudar a reducir la celulitis –protege y refuerza los vasos sanguíneos– y a adelgazar, por su efecto saciante. Además, es buena para eliminar líquidos retenidos.Para disfrutar de todo su sabor es mejor consumir las cerezas frescas, pero nunca demasiado frías. Si se guardan en la nevera es conveniente no amontonarlas ni mantenerlas en su interior durante más de tres días. En verano, la cereza es una excelente opción para consumir fruta no solamente en el postre sino en cualquier momento del día. Por último, una advertencia: para que las degusten los niños menores de cinco años conviene separarles la carne del hueso para evitar atragantamientos.

lunes, 5 de mayo de 2008

Consejos saludables que ayudan a evitar el cancer

A. El Hospital John Hopkins recientemente emitió este boletín
informativo. Esta información también fue enviada a lectores del
Centro Medico del Ejercito de los EE.UU Walter Reed. El químico
Dioxina produce cáncer
, especialmente cáncer de mama. La
Dioxina es un agresivo veneno para las células de nuestro cuerpo.
No congele agua en botella plástica, esto libera dioxinas del
plástico.
Recientemente, el Dr. Edward Fujimoto, Gerente del
Programa de Salud del Hospital Castle, estuvo en un programa de
TV explicando los riesgos en la salud. Explicó sobre la dioxina y
cuán peligroso es para nosotros. Dijo que no deberíamos calentar
nuestros alimentos en el microondas en envases plásticos
. Esta
sugerencia aplica especialmente para alimentos que contengan
grasas. Dijo que la combinación de grasas, calor intenso y envases
de plástico liberan la dioxina hacia el alimento, lo cual finalmente
llega a las células del organismo al ingerirlos.
En lugar del plástico,
el Dr Fujimoto recomienda, para cocer los alimentos, utilizar vidrio,
como los envases en Corning Ware, Pyrex o cerámicos.
Se
consiguen los mismos resultados de cocción, pero sin dioxina. Los
alimentos precocidos que se venden en los supermercados (como
las sopas instantáneas ramen) se deben cambiar de sus envases
plásticos a otros envases como los aquí mencionados. El papel
para resguardar los alimentos calentados no es tan malo, pero
usted no sabe de qué materiales está hecho el papel. Es mas
seguro utilizar envases de vidrio, Corning Ware, etc. El Dr.
Fujimoto recordó que hace un tiempo los restaurantes de comida
rápida prescindieron de envases de espuma (foam) y pasaron a
envases de papel para conservar los alimentos calientes. El
problema de la dioxina fue una de las razones.

B. El doctor también explicó que las envolturas plásticas -como la
resina termo-plástica- es muy peligrosa cuando se utiliza en
alimentos que se cocinan en microondas
. Las toxinas del envase de
plástico se mezclan con el alimento debido a las altas
temperaturas durante el proceso de cocción en el microondas. Es mejor envolver los alimentos con papel toalla.

lunes, 28 de abril de 2008

Lácteos, ¿son realmente saludables?

El consumo de leche y sus derivados está considerado uno de los pilares básicos de una buena alimentación. Sin embargo, especialistas en nutrición y diversos estudios asocian su consumo a problemas de salud.
La leche y los productos lácteos como el yogur o el queso están considerados como alimentos insustituibles en la dieta, porque aportan nutrientes únicos, esenciales para la salud. Por sus características nutricionales, son los alimentos más básicos y completos ya que contienen hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.
Se ha debatido mucho sobre el efecto beneficioso o perjudicial de los lácteos sobre la salud. Desde siempre la leche ha estado considerada como uno de los alimentos más completos que existen por su contenido en vitaminas A, B, C, riboflavina y niacina, hierro, calcio y proteínas. Su consumo habitual suple un tercio de las necesidades diarias del organismo en cuanto a vitaminas; ayuda a disminuir el riesgo de contraer cáncer de mama, gracias a la lactosa y su contenido en calcio es también fundamental para evitar la osteoporosis.
Datos contrapuestos
Sin embargo, en los últimos años se ha producido una desmitificación en torno al consumo de leche, debido a la difusión de mensajes negativos sobre las propiedades de los lácteos y de estudios con resultados contradictorios. Por un lado, algunos resultados asocian el consumo de lácteos desnatados con una reducción de la obesidad. Recientemente se han dado a conocer unos resultados sobre leche y productos lácteos de los que se desprende que la mayoría de las personas encuestadas consideran estos alimentos como un producto equilibrado, nutritivo y saludable.
Esta imagen choca con los planteamientos que, desde hace algún tiempo, se han dado a conocer desde el campo de los especialistas, donde incluso se ha llegado a sugerir la eliminación de los lácteos de la alimentación cotidiana, al considerar que aportan importantes cantidades de colesterol y grasa a la dieta.
La leche de vaca contiene aproximadamente tres veces más proteínas que la leche humana y casi un 50% más de grasa. De hecho, se considera que las proteínas, el azúcar de la leche y la grasa saturada de los lácteos pueden representar riesgos en la salud de los niños porque contribuyen a aumentar el riesgo de enfermedades crónicas como la obesidad o la diabetes, así como algunas enfermedades cardiovasculares.
La leche puede ser también la causa principal de alergias entre la población infantil, con diferentes síntomas, desde dolores de cabeza, exceso de mucosidad nasal y problemas en los oídos hasta fatiga muscular. Los productos lácteos han sido relacionados también con problemas respiratorios, cutáneos o gastrointestinales.
Controlar los niveles de calcio
Otra de las afirmaciones que se establece es que los lácteos no son una buena fuente de calcio. De hecho, la leche animal tendría un papel desmineralizante en las personas adultas, especialmente en aquellas que comienzan a tomar leche animal sin haberla tomado antes. La razón es que el exceso de proteínas de los lácteos produce una acidez transitoria que ocasiona una pérdida de calcio e incluso podría contribuir a un aumento de la osteoporosis, cuando supuestamente deberían ayudar a combatir esta enfermedad.
Los especialistas consideran que, más importante que controlar la ingesta de calcio, resulta vigilar la pérdida de éste. Para ello conviene seguir una dieta en la que haya una buena presencia de verduras como el brócoli y el repollo.
Según establecen los expertos, es posible alimentarse perfectamente prescindiendo de los lácteos y no tener carencias de ningún tipo. En los establecimientos alimenticios se pueden encontrar una amplia variedad de leches vegetales (de arroz, sésamo, avena, almendras o de avellanas).
El principal hidrato de carbono de la leche es la lactosa. Para que el organismo sea capaz de digerirla es necesaria la presencia de una enzima llamada lactasa que, en ocasiones, puede faltar total o parcialmente. En esta situación se produce la denominada “intolerancia a la lactosa”, una de las dolencias más directamente asociadas con los lácteos. No es peligrosa, a pesar de que produce dolores abdominales, hinchazón y diarreas. Se manifiesta con frecuencia en los adultos, aunque también puede desarrollarse en la infancia cuando se introduce la leche de vaca en la dieta del niño o más tarde en una etapa posterior.